«El espíritu de la escalera»

Comentario: «A ver qué os parece»

El espíritu de la escalera

La primera vez que oí decir que literatura y venganza se hallaban estrechamente relacionadas fue en Antibes, hace muchos años, en una taberna del viejo puerto. A altas horas de la noche, alguien comparó a la totalidad de la literatura con una «inmensa venganza del esprit de l’escalier». No entendí nada, pero retuve con fuerza la extraña comparación y también aquella enigmática expresión francesa: «el espíritu de la escalera». Muchas veces, en la confianza de que un día podré descifrarlas, he memorizado frases que de entrada me parecían ininteligibles. El tiempo ha terminado siempre acudiendo en mi auxilio, aunque en el caso del «espíritu de la escalera» lo hizo con parsimonia, pues tuve que esperar décadas. No volví a encontrarme con aquella misteriosa expresión hasta el año pasado en Bogotá cuando fui a ver qué decían César Aira y Juan Gabriel Vásquez en un coloquio titulado La venganza en la literatura. Habló Aira allí de pronto de l’esprit de l’escalier y explicó que para los franceses significaba encontrar demasiado tarde la réplica: pasar por ese momento en el que encuentras la respuesta, pero esta ya no te sirve, porque estás ya bajando la escalera y la réplica ingeniosa deberías haberla dado antes, cuando estabas arriba.

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Responde a «Isaac Páez» (isaacsimlibros@gmail.com)

LA IMPORTANCIA DE LA LECTURA

Leer, bonito verbo, de rabiosa actualidad, obligado hoy en día a que se conjugue,  actividad deseada por los que tienen poco tiempo, odiada por unos y admirada por otros. A continuación paso a realizar una enumeración de bienes que trae consigo la actividad lectora, y así ayudar a valorar e interiorizar su importancia. Es verdad que por ser una actividad humana, y por lo tanto libre, el beneficio personal que cada lector saca de la lectura es muy variado. De cualquier manera puedo afirmar que leyendo llegan a la persona un cúmulo de bienes que nunca la van a empeorar sino lo contrario la mejoran. La lectura, además de proporcionar información, educa, crea hábitos de reflexión, análisis, concentración, esfuerzo…,y te hace soñar, gozar, entretiene y distrae. Resumiendo leer constituye un vehículo para el aprendizaje, para el desarrollo de la inteligencia, para la adquisición de cultura y para la educación de la voluntad. Todo esto viene a colación porque después de llevar unos años en la enseñanza y de despedir generaciones de alumnos, he llegado a la conclusión de que realmente una de las cuestiones que más me interesa es fomentar en los alumnos el gusto y amor por la lectura y no solamente de mi disciplina sino de todo en general, la cuestión es leer. Siempre he pensado que un niño/a que lee tiene a priori unas condiciones que lo favorecerán en sus estudios, puesto que ha ido adquiriendo vocabulario y facilidad para expresar ideas y eso sólo te lo dan los libros. En los tiempos que corren con el auge de las telecomunicaciones y del mundo del ocio no es tarea fácil hacer que un adolescente coja un libro y se pase horas leyéndolo y lo que es más difícil disfrutándolo. A propósito del tema, recuerdo hace ya unos años una conferencia dada por Fernando Iwasaki a los alumnos de 1º de Bachillerato en la que precisamente insistía sobre la necesidad y la importancia de leer. El tema en principio no era especialmente atractivo, pero cual fue mi gran asombro que desde el comienzo el conferenciante enganchó la atención del alumnado, logró tal ambientación y clímax que toda la sala respiraba y sentía al son que él imponía. Los alumnos se reían o entristecían según lo que éste leyera,  en este caso “Rayuela”, la novela más trascendental del escritor argentino Julio Cortázar. El conferenciante, Iwasaki, hizo disfrutar a lo alumnos leyendo un capítulo de  esta gran obra, en concreto el 68, que es un ejemplo del lenguaje musical, donde se evoca una escena erótica. “Rayuela”  reivindica la importancia del lector y hasta cierta forma lo empuja a una actividad y protagonismo negado por la novela clásica en la éste era llevado por la linealidad de una historia en la que lo más importante era lo que pasaría al final. De ahí lo vanguardista de la novela que rompe con los cánones establecidos y le concede al lector una gran libertad lectora. Esta idea la transmitió el ponente con tal sutileza, magnetismo y sabiduría que creo  que al final,  el objeto de su conferencia fue logrado y hay alumnos que han empezado a leer. Espero que con mi labor diaria de insistir y machacar sobre la importancia de la lectura acaben siendo devoradores de libros, en el buen sentido de la palabra. Para acabar, si se me permite paso a hacer dos recomendaciones. La primera me la recomendó una muy buena amiga mía  que le encanta leer a Borges y Cortázar  y que un día hablando sobre los escritores sudamericanos me dijo que leyera el capítulo 7 de la ya nombrada obra de “Rayuela”, donde no se puede hacer una mejor descripción del beso. La segunda es decir a todos que lean y cuanto más mejor, porque realmente lo que hace más libre al ser humano y le da criterio propio y capacidad para discernir es la cultura y eso se encuentra principalmente en los libros

BELÉN ROMERO PÉREZ