GANADORA PRIMER PREMIO SEGUNDO CICLO. CONCURSO RELATO CORTO IES HERRERA.

VUELO DE BRUJAS

Existe cierto cuadro pintado por Rembrandt, llamado “Tormenta en el mar de Galilea”. Un cuadro en el que el mismísimo Rembrandt aparece pintado. Pero no lo puedes ver. No lo puedes ver porque lo robaron. Antes cualquiera podía robar un cuadro y no le hacían falta armas siquiera. Sólo había que entrar por la puerta con decisión, cogerlo y salir pitando de allí. Aunque también hacía falta tener un par de narices.

Pero las cosas se van modernizando y ahora todo se complica. Tenemos detectores de metales, cámaras, paredes de metacrilato, e incluso cuando se realizan subastas puede contratarse a un grupo de ex mercenarios rusos por si la cosa se pone fea.  Pero al igual que los museos se modernizan, los ladrones también lo hacen. Y lo sé porque yo soy un ladrón. Un ladrón de obras de arte.

El problema no es ser ladrón, sino que alguien esté dispuesto a pagarte para que robes. Y es lo que me pasó a mí. Debía dinero. Mucho dinero. Digamos que por un problema de adicción al juego empecé a deberle dinero a muchas personas y de muchas maneras. Así que cuando me buscaron para hacer un trabajo por veinte de los grandes, me levanté y dije ¿a dónde hay que ir?

Me llamo James. James Newton.  Y mi problema no es sólo ser ladrón, sino que también he robado un cuadro; y ha sido el robo perfecto, ¿y te imaginas por qué? Pues yo mismo te lo diré. He robado un cuadro. Un cuadro que no recuerdo dónde está, literalmente. Podría decirse perfectamente que lo he perdido, pero ¿qué ladrón puede perder lo que ha robado? La cosa es que me golpeé la cabeza y ya está. Cuando desperté en el hospital intenté recordar, y nada.

Los que me contrataron, nada más enterarse y yo salir del hospital fueron a por mí. Me torturaron arañándome los dedos con una navaja, acusándome de ser un codicioso y afirmando que la amnesia no existe. Bien, pues te aseguro que existe. Y es totalmente real. Así que como no podían matarme, por lo menos no hasta recuperar el cuadro, consultaron al médico y me hicieron elegir una hipnoterapeuta. Para ayudarme a recordar.

Nunca antes me habían hipnotizado antes de la primera sesión. Y la verdad es que se lo puse bien difícil a la doctora porque no podía contarle que había robado un cuadro. Así que le conté que había perdido las llaves del coche y además le di un nombre falso. Pero aquella mujer me sacó mi verdadero nombre en treinta segundos, y casi me hizo revelar lo del cuadro si no hubiese sido porque mis clientes me vigilaban con escuchas y me despertaron. Creo que la hipnoterapeuta sospechó de aquello, lo que le hizo investigar y acabar averiguándolo. De modo que en la siguiente sesión se fue a hablar con mis clientes diciendo que nos ayudaría si se llevaba una pequeña parte. Claro está que con los veinte millones que valía el cuadro, los clientes aceptaron.

En la segunda sesión de hipnosis me hizo recordar qué fue lo que pasó, pero no donde estaba el cuadro.

‘Salía del museo, ya con el golpe que me había dado un guardia en la cabeza, y por la calle, mientras miraba un mensaje un coche casi me mata. Un coche rojo. Ahí todavía tenía el cuadro conmigo. Había cortado el lienzo con una cuchilla y me lo había escondido en la chaqueta. La chaqueta del armario’.

De eso me acordaba .Pero cuando fuimos a buscar al armario no estaba allí.

La siguiente sesión fue más intensa. Me hizo recordar aún más.

‘Me llamo James Newton. Soy ladrón. He robado un cuadro. Un cuadro que se llama “Vuelo de Brujas”. Cuando lo robé me golpeé la cabeza. Un coche rojo me atropelló. La chica salió a buscarme y me metió en su coche. Me recordaba a mi ex novia. Sarah. La chica por la que tanto había sufrido. La que me hizo prometer que alguna vez robaría un cuadro. Un cuadro para ella. Me dormí. Y al despertar estaba en el hospital.’

Ya está. Eso es todo lo que me pudieron sacar. El caso es que ya me acuerdo. Y lo recuerdo todo. Ya sé dónde está el cuadro. Recuerdo justamente el sitio donde lo dejé. Aunque la verdad es que no se si quiero recordar u olvidar después de todo lo que he pasado y tampoco sé si quiero ir a por él.

Y tú, ¿prefieres olvidar, o prefieres recordar?

María Muñoz Borrego (3º ESO B)

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