El señor de las moscas

Son innumerables las novelas de todo género que han cautivado a los cineastas desde el nacimiento del séptimo arte, para llevar a la gran pantalla historias de escritores célebres y no tan célebres, que han cosechado grandes éxitos de crítica y público y no pocos sonados fracasos. Todos recordamos alguna novela que nos produjo un gran impacto y que recomendamos a nuestros amigos, que al verla en el cine nos defraudó. También podríamos decir lo contrario. En algunos casos, depende de lo que hayamos hecho antes: leer y que nuestra imaginación ponga las imágenes, o ver y que lo imaginado no se plasme en la pantalla. Hay otras ocasiones en las que las dos posibilidades son altamente gratificantes. Recuerdo, por ejemplo, que cuando leí El Nombre de la Rosa, excelente novela de Umberto Ecco publicada en 1980, pensé que la película homónima, dirigida por el francés Jean-Jacques Annaud en 1986, con Sean Connery como el franciscano Guillermo de Baskerville, sublime en su interpretación, y un adolescente Christian Slater encarnando al benedictino Adso, no iba cumplir con mis expectativas. Sin embargo, la puesta en imágenes de lo que leí años antes superó con creces lo esperado. En este caso concreto,  el gran éxito de crítica y la popularidad adquirida por la novela fue lo que motivo que fuera llevada al cine.

Mi primera propuesta para esta sección es El señor de las moscas (Lord of the Flies en inglés), la primera y más célebre novela de William Golding.  Fue publicada en 1954 y se considera un clásico de la literatura inglesa. En el año de su publicación apenas tuvo difusión, pero años más tarde alcanzó gran fama en Inglaterra, considerándose imprescindible su lectura en colegios e institutos. La película, basada en la novela de Golding, fue dirigida por Harry Hook en 1990. Existe una película anterior, dirigida por Peter Brook en 1963 también basada en el mismo libro. La historia la protagonizan un grupo de estudiantes británicos, que durante un viaje en avión en periodo de guerra es derribado a causa de una fuerte tormenta y se estrella contra una isla desierta, siendo los únicos sobrevivientes. Los niños pasajeros se ven obligados a sobrevivir sin ningún adulto.

Espero que os guste la novela. A mí me impactó cuando la leí siendo adolescente. La película, aunque refleja en parte el espíritu de la novela, se queda quizás un poco corta. No soy yo quién para hacer una crítica cinéfila, pero si creo que debemos de ser capaces de juzgar lo que vemos, no solo como una copia fiel del original en imágenes. Son géneros distintos y como tales nos deben despertar distintas sensaciones. ¡Qué disfrutéis!

                                                           GONZALO GONZÁLEZ GONZÁLEZ

3 comentarios en “El señor de las moscas

  1. No la había visto. Para mí, la isla representa la vida; llegamos con una densa niebla sin conocer el sentido de lo que venimos a hacer y muchos sin saber siquiera donde íbamos. Algunos hacen de la isla un hogar y otros se pasan la vida intentando hacer fuego para ser rescatados. Quisiera creer como muchos cosmólogos piensan que existen multitud de islas paralelas; muchas donde no muere el gordito, ni roban sus anteojos, ni se apaga el fuego. Ojalá pudiéramos elegir la isla en la que nos gustaría vivir. Quizás hasta sea así. Una visión menos densa y más esperanzadora se refleja en la película «El festín de Babette». Gracias. Un saludo.

  2. ¡Qué curiosa casualidad la referencia a «El festín de Babatte»! Y me explico. No me parece que esta película tenga demasiados nexos de unión con «El Señor de las Moscas», quizás solo en lo que apuntas de «hacer de una isla un hogar». La casualidad viene por la autora del relato en el que está basada la película, Isak Dinesen, pseudónimo de Karen Bllixen, protagonista de una de las películas que probablemente más veces he visto, «Memorias de África», en la que Meryl Streep interpreta a la escritora danesa y que cualquier aficionado al cine recordará. Isak Dinesen escribió «Memorias de África» en 1937. Fue su primera incursión en la literatura. Posteriormente, empezó a escribir relatos más ambientados en su tierra natal, Dinamarca, uno de los cuales fue llevado al cine por Gabriel Axel en 1987, «El Festín de Babette», que consiguió el oscar a la mejor película extranjera. La relación cine y literatura alcanza con esta autora sus más elevadas cotas. Un saludo. Gonzalo.

    • No quise decir que las dos peliculas tuvieran algo en comun. Cuando termine de ver «El señor de las moscas», pense !Oh my God!, !que dura es!. Despues me vino al pensamiento un documental de Punset que vi sobre la nueva teroia de cuerdas y la posibilidad de que existan infinitos mundos paralelos y pense que seria fantastico poder elegir una isla donde no ocurriera lo que paso en la pelicula. Minutos despues me vino al pensamiento el discurso que hizo el general en la pelicula «El festin de Babette», que hace alusion a la existencia de infinitas realidades, aunque con un planteamiento menos fisico y mas espiritual. Una serie de pensamientos con un mismo hilo conductor; o como dirian «Les Lutiers», razonando fuera de tiesto… JIJIJI. Un saludo

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